Hay una frase de Woody Allen que siempre me hace pensar:
“Me interesa el futuro porque ahí es donde pasaré el resto de mi vida”.
Y sí, el futuro es ese lugar que todos vamos a habitar, nos preparemos o no. Pero cuando hablamos de jubilación, ahorro y retiro, muchas veces preferimos mirar para otro lado. Lo posponemos. Nos decimos “ya voy a ver” o “más adelante”.
El problema es que ese “más adelante” llega igual, y sin una planificación previa, puede encontrarnos con menos opciones y más preocupaciones.
En una nota reciente de la revista Todo Riesgo, el especialista Ricardo Penna, jefe de Seguros de Personas de Federación Patronal, presentó datos que vale la pena poner sobre la mesa:
El sistema previsional argentino, tal como está, no es sustentable. Hoy seis de cada diez jubilados cobran la mínima, y muchos jóvenes activos también se jubilarán con ese mismo haber. Vivimos más años, pero con menos nacimientos y más personas fuera del sistema formal. El resultado es un desbalance que afecta a todos.
Y esto no tiene que ver con política, sino con realidad.
Es un hecho demográfico, económico y social.
Por eso me gusta decir que no tener ahorros previsionales es hipotecar el futuro. No se trata de pensar en la jubilación como algo lejano, sino de empezar a construir desde hoy un retiro con calidad de vida.
Los seguros de retiro son, en ese sentido, una herramienta estratégica. Permiten crear un ahorro personal, protegido e inembargable, con beneficios impositivos y rendimientos garantizados. Pero más allá de los números, representan algo más profundo: el compromiso con uno mismo.
Ricardo Penna usó una metáfora muy clara: el seguro de retiro es como un árbol.
Cada aporte riega sus raíces para que, con el tiempo, podamos disfrutar de sus frutos.
Y como todo árbol, el mejor momento para plantarlo fue ayer. El segundo mejor momento es hoy.
El famoso “test del malvavisco”, un experimento de la Universidad de Stanford en los años 70, mostró que quienes pudieron posponer una gratificación inmediata obtuvieron mejores resultados a largo plazo. Con los seguros de retiro pasa exactamente eso: renunciamos a un pequeño consumo hoy para ganar tranquilidad mañana.
La buena noticia es que no se necesita una gran suma para empezar, sino una decisión consciente.
Una estrategia. Una mirada de largo plazo.
Y entender que el bienestar no es producto del azar, sino de la planificación.
Desde mi experiencia como asesora, veo cada día cómo cambia la perspectiva de las personas cuando logran proyectarse con claridad, cuando dejan de “esperar a ver qué pasa” y eligen actuar.
Porque planificar no es solo cuidar los números: es cuidar la libertad de elegir cómo queremos vivir los años que vienen.
Fuente: “Futuro al descubierto: estrategia para un retiro con calidad de vida”, Revista Todo Riesgo (01/10/2024), extracto de disertación de Ricardo Penna, Federación Patronal Seguros.