Hace poco leí una nota de mi amigo Mariano Durlach, que comenzaba con una frase muy simple, pero contundente:
“Hoy se está jubilando con la mínima gente que, a fines de 1999, me dijo que quería esperar a ver qué pasaba con el Y2K… y después no pasó nada”.
Y es cierto. En cada etapa de nuestra historia, muchos decidieron “esperar”.
Esperar después del cometa Halley, del 2001, del corralito, de las elecciones, del cambio de gobierno, de la crisis de turno. Esperar a que todo se acomode.
Pero mientras tanto, el tiempo siguió corriendo.
Como asesora, lo veo a diario: personas que postergan decisiones clave para su bienestar futuro. Que dudan en tomar un seguro de retiro, en planificar una jubilación complementaria o en proteger su patrimonio, porque “no es el momento”, “vamos a ver qué pasa”.
Y lo cierto es que nunca parece el momento ideal, pero sí hay consecuencias reales por no actuar.
Cada elección que demoramos —por miedo, incertidumbre o costumbre— es una oportunidad que dejamos pasar.
El tiempo no se detiene, y el futuro no espera a que estemos listos.
Por eso, más allá de los contextos y los cambios, la planificación financiera es una decisión responsable.
Es elegir no dejar el bienestar propio y familiar librado al azar, sino construirlo paso a paso, con herramientas que nos den seguridad y libertad en el futuro.
Porque como bien dice Mariano, “lo que me preocupa es toda la gente que por esperar a ver qué pasa posterga la decisión de asegurarse, desprotegiendo su patrimonio y sus ingresos”.
Y eso, en definitiva, también tiene un costo.
Fuente: Inspirado en “Esperemos a ver qué pasa” – Mariano Durlach
marianodurlach.wordpress.com